Alternativas Económicas Emancipadoras
Se empezó este proceso hace unos años con las Mesoamericanas en Resistencia. La escuela de economía feminista se llevo a cabo por más de un año, cada mes se juntaban varias mujeres para hablar, sentir y debatir sobre la reproducción, producción, consumo y uso de la naturaleza; está conformado el sistema para que las mujeres se encarguen del cuidado de todas las personas; y la resignificación de la espiritualidad.
Con la escuela económica se unieron las acciones que las organizaciones hacían alrededor de poner en práctica las ideas ancestrales de producción y además la creatividad que tienen muchas comunidades, barrios y familias para sobrevivir. La forma de riego, recuperación de semillas criollas, el cambio de tierras inservibles, diversidad en siembras, y -una de las más difíciles- dejar de usar lo químico para la producción de la alimentación. Se impulsa la agricultura sostenible o la agroecología por medio de crear nuevas tecnologías, formas de siembra, análisis de los ingredientes que necesita cada cultivo, re-uso de la basura, no usar plástico; la producción de abono como el lombricompost; la crianza de animales; y ante todo, la crítica del consumo, y una forma de producir los propios alimentos. A partir de esta escuela y las reflexiones de las organizaciones se ha logrado que varias empiecen a producir para el autoconsumo y algunas involucren a sus hijos y maridos.
Una de las acciones más importantes es la repartición del cuidado y lo que significa para la vida de las mujeres. Las feministas colocan el trabajo de reproducción como un trabajo invisibilizado y que cubre casi todo el tiempo de las mujeres; aún si salen a trabajar, regresan a cumplir con esta obligación, pues este trabajo está inscrito en el deber ser mujer. No se toma en cuenta como trabajo que deba ser remunerado ni se cuentan las ganancias que produce al sistema capitalista y patriarcal. El trabajo de cuidado significa servicio a cualquiera, servilismo para los hombres. Es necesario la repartición de este trabajo como una responsabilidad de toda persona por velar su sobrevivencia, su alimentación, el techo donde vivir, lavar la ropa, la limpieza. Al romper con la cadena del servicio y cada persona es responsable de su cuidado y responsable de su comunidad o colectividad empezará a establecer relaciones más equitativas.
Se han realizado ferias, encuentros, talleres prácticos, investigaciones, intercambios con otras organizaciones indígenas y ecologistas para ir ensayando qué método sirve para el bienestar de ellas, sus familias, comunidades; para dar a conocer las propuestas implementadas para que más personas en la comunidades y barrios se involucren en esta producción, intercambio y uso para la vida.
Todavía hace falta seguir creando, recuperando y ensayando para que cada vez usemos menos el plástico, los químicos y las cosas innecesarias para la vida que han hecho creer que son indispensables. También, para que cada vez más personas estén produciendo su propia alimentación y todos los productos que necesitan para la vida.